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Las aplicaciones de conductores Uber y Cabify han generado, alrededor del mundo, importantes discusiones con los sindicatos de taxistas. El mercado laboral ha ido adaptándose a las nuevas propuestas, alterando por un lado la discusión acerca de las condiciones laborales para conductores y aumentando, según algunos indicadores, la contaminación debido al aumento de circulación de vehículos.

Sin embargo, cada ciudad ha ido generando sus propios marcos legales para el trabajo de Uber y Cabify. Incluso hay destinos en donde está prohibida su utilización. Un ejemplo claro es el de Londres, la capital del Reino Unido de Gran Bretaña. Allí, solamente se puede levantar la mano para pedir un taxi, y las protestas por los choferes de Uber están centradas en el reconocimiento de que no son trabajadores autónomos y su exigencia de cobrar el salario mínimo.

En ciudades españolas como Madrid ha habido fuertes conflictos. Los taxistas, que desde fines de enero llevaron adelante una huelga, exigen al gobierno mayores controles sobre los vehículos VTC, aquellos que trabajan dentro de las plataformas de transporte como Uber y Cabify. Los taxistas sostienen que la competencia que realizan los VTC es desleal, requiriendo menos exigencias y habiendo una libertad en la expedición de licencias que hacen inviable el trabajo del taxista por sus costos de matriculación.

En Barcelona las cifras indican que hay 8 taxis y VTC por cada mil habitantes, pero otras localidades tienen números mucho más altos. En Nueva York, por ejemplo, se estima que hay 15,4 taxis y VTC por cada mil habitantes. Tanto en Nueva York como en Londres, no hay ningún tipo de limitación a las licencias VTC, por lo cual las personas que se suman a Uber y Cabify para ganarse el pan se han incrementado de forma exponencial.

Fuera de Europa la realidad con Uber y Cabify no es diferente. En ciudades como Mar del Plata (un importante destino turístico de la costa atlántica en Argentina) se ha prohibido la circulación de los vehículos de la plataforma Uber. Por esta razón, aquellos automóviles que están trabajando para la plataforma son detenidos y multados. Esa es una actitud que se ha tomado en numerosas ciudades de la costa argentina ante la insistencia de los choferes de taxis y remises que hacen hincapié en la competencia desleal que implican estas plataformas donde los choferes tienen menos exigencias profesionales y requerimientos legales para transportar pasajeros a lo largo de la ciudad.

Los conflictos Uber en Londres

Volviendo al Reino Unido, Londres marca una diferencia peculiar respecto de los conflictos originados por Uber. Aquí los choferes han sido reconocidos y hay cerca de 3.000 empresas de minicabs que cuentan con licencia de operador de vehículos privados. Uber se registró y atrajo choferes con una tentadora propuesta de 50 libras por hora y comisiones. Finalmente Uber se instauró como una alternativa a los clásicos taxis negros de Londres, los únicos que pueden ser detenidos alzando la mano en la ciudad, y hoy los conductores de Uber reclaman por su reconocimiento como trabajadores tradicionales, no autónomos.

Sao Paulo, el segundo mercado más importante para Uber

La ciudad brasilera conforma el mercado más importante para Cabify y el segundo más importante para Uber. Hasta ahora no había más regulación que un simple registro para conductores, por lo tanto la apuesta de las empresas de vehículos privados es jugar con tarifas muy baratas para acostumbrar a los usuarios y reducir la popularidad de medios alternativos de transporte que ya están afianzados, como taxis o autobuses. En abril habrá cambios en la legislación, los conductores de Uber y Cabify deberán contar con licencias especiales, pero no habrá ningún tipo de limitación para el número de las mismas, así que probablemente seguirá creciendo de forma exponencial la apuest de estos VTC en los mercados latinoamericanos.

Países contra Uber y Cabify

Existen países de Europa donde la propuesta de Uber ha sido directamente rechazada por no adaptarse a las medidas y regulaciones legales. Así sucedió en Italia y Alemania, y en la ciudad danesa de Copenhague. Por lo tanto, la aceptación de los servicios de VTC todavía no está extendida del todo. Sin embargo, da cuenta de una discusión que debe darse para poder resolver tanto un problema de transporte como una necesidad laboral para miles de personas en diferentes partes del mundo.

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